Se sabe; se ha dicho por activa y por pasiva
que la guerra contra Irán es contraria al
Derecho
Internacional. Pese a ello, los miembros
del
gobierno sanchista repiten a diario, con
machacona insistencia y venga o no a cuento,
la muletilla de
guerra ilegal; pasando de
puntillas o no
poniendo el mismo celo
respecto a la conculcación de la Norma
Internacional y de los Derechos Humanos
por parte del
régimen de los ayatolás.
Los ministros no hacen más que duplicar
el eslogan de su
jefe, quien destaca por su
obsesión en contra de Netanyahu y Trump.
Con la mentada cantinela, además de los
obstáculos y
dificultades que se ponen a
Norteamérica, con el pretexto del “ No a la
guerra “ y por la paz, yendo más lejos de
lo que sería una comprensible y discreta
oposición o neutralidad, el Gobierno coloca
a España en una
comprometida situación,
de la que podemos salir malparados.
Mientras tanto, su presidente continúa
desafiando,
hace sarcasmo con la gorra roja y pedalea
cuesta
arriba y cuesta abajo. En el camino puede
darse
un batacazo.