El respeto a la Corona no implica compartir
todas la manifestaciones del que la
encarna.
Felipe VI estuvo irreflexivo y
desacertado
al hablar del “ mucho abuso “
cometido
durante la Conquista de América, pese
a
reconocer la legislación protectora de
los
indígenas, promulgadas entonces por los
monarcas españoles, que muchas veces
no era cumplida.
No debió reparar en las controversias que
generarían sus
palabras y que, salvo al
Gobierno, a muy pocos complacerían.
En nuestra extrema izquierda y en la
presidencia mejicana saben a poco,
se empecinan en que pida perdón.
El legado histórico de aquella proeza
civilizadora e integradora debe ser
asumido y defendido como un timbre
de
honor patrio. La ingente obra eclipsa
los
particulares desafueros cometidos, que
no
se pueden juzgar, siglos después,
conforme
a los parámetros actuales al uso.
En descargo de Felipe VI, valdría, en
beneficio
de la duda, el símil de que “ Hasta el mejor
escribano echa un borrón “.
¡ Ojalá haya sido así !