Irán: o aceptas mis condiciones
o volverás a la Edad de Piedra.
Hoy le lanzó Trump su órdago-
ultimátum, amenazando que,
de no plegarse a
aquéllas, desatará
el “ infierno “ y que “ toda una
civilización morirá esta noche,
sin que se pueda recuperar. No quiero
que pase, pero probablemente pasará
“.
En breve se sabrá si lo dijo en
serio o se marcó un farol; aunque
cabe presumir, por mucho que se
bombardee al país persa, que éste
no retrocederá
a la prehistoria.
La época del sílex se superó en el
transcurso de los siglos.
Trump, con independencia de lo que
ordene ejecutar, se expresó cual un
orate apocalíptico. Dado a vaivenes
verbales, tendrá ya “ in mente “
cómo
justificarse si da marcha atrás.
No sorprendería si ello, en parte o
en
todo, sucediera. Es la personal marca,
extravagante e
inconfundible, que le
caracteriza y distingue. Con él no
se
sabe, a ciencia cierta, a qué carta
hay que quedarse.