El “ No matarás “ no importa
a los que alzan la mortífera arma
sin motivo ni justa causa.
El derecho sagrado a la vida
se conculca por todo el orbe.
El sacrifico repetido de inocentes
espanta y sobrecoge.
Las riadas de sangre anegan
y desbordan por donde pasan.
¡ Cuántas noticias malas
y qué pocas buenas !
¿ Es el sino de la Humanidad
esta cruel realidad ?
¿ Qué subyace en esta ola
incesante de violencia ?
Las respuestas, a supuestos
complejos, son variadas; pero,
al final, subsiste el enigma
de la singularidad personal.
Donde no hay amor, tolerancia,
compresión, y sí egoísmo y
afán de dominio, brotan las
cainitas hierbas del homicida furor.