¿ Autocrítica para qué ? Buscad,
buscad, vasallos, a quien hay
que echar la culpa de nuestras
mangancias y fracasos.
Debéis retorcer el relato,
señalar siempre, como
causantes de los desaguisados
habidos, a la “ fachoesfera “
y sacudirse las pulgas de encima.
Mercancía fácil de vender a los
de anchas tragaderas y a los incautos.
Impoluto me presento, escondo
mis vergüenzas personales, finjo
y miento para
que se me crea,
pero ni por esas
tengo el favor
ni se me otorga la credibilidad
que creo que me merezco.
El gallo desplumado resiste en
la Moncloa, cavilando cuánto le
puede durar el inquilinato
palaciego.
Llegada la hora, cabe esperar que
que no se enroque en la poltrona
ni que continúe como okupa.
Este personaje, demostrado lo tiene,
es capaz de cualquier felonía y
marrullería.
Quien no lo conozca, que lo compre.
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