La ansiada paz no llega.
Odio y violencia marcan
luctuosos avatares y destinos.
Furias sangrientas campan
por el Mundo.
La semilla del mal germina.
¡ Cuánto duelen las espinas !
¿ No hay modo de parar tales
locuras ?
¡ Que se envainen las espadas,
se prodiguen los abrazos y
fructifique la Vigilia de Oración
por la Paz, que hoy se celebra
en el Vaticano !
Unámonos a ella, donde quiera
que nos encontremos.
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