Recogimiento y silencio.
Mudas las campanas.
Fue crucificado el Hijo de Dios,
en suma entrega amorosa;
aceptó la voluntad del Padre,
murió clavado en el madero,
cargando con nuestras culpas,
para la redención de la Humanidad.
Misterio insondable que escapa
a las simples luces terrenales;
vivido y asumido por el don
gratuito de la Fe.
Evocación, en Viernes Santo,
del cruento sacrificio.
¡ Cuántas veces hemos ofendido
a Jesús ! ¡ Perdón, Señor !
Nuestros pecados ahondan los
clavos y la herida en su pecho .
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