Jueves Santo. Brazos legionarios
sostienen y levantan con brío su
Cristo en Málaga. El canto del
“ Novio de la muerte “ se lanza
al cielo; sobrecoge el texto de la
carta que en su pecho guardaba
el legionario caído en combate.
Milicia, devoción y religiosidad
popular se aúnan. Un cúmulo de
emociones embargan; nudos en
la garganta y contenidas lágrimas,
aunque algunas saltan.
¡Protege, Crucificado, a los
legionarios
bizarros que te veneran ! No temen
al peligro; te
llevan por bandera.
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