Salvar, a toda costa, a Begoña Gómez
fue la consigna presidencial, siendo
seguida por la “ troupe “ sanchista
desde que contra la “ primera dama “
se inició la investigación penal.
La “ gauche divina “ se empleó a
fondo, siguiendo con brío, en el
lance emprendido, al cerrarse la
instrucción de presuntos delitos
y elevarse para juicio oral.
Las defensas y la fiscalía han
interpuesto recursos, ante la
Audiencia
Provincial, contra la decisión del Juez
Peinado, cuya imparcialidad ha puesto,
insólitamente, en tela de juicio el
Ministro de Justicia, Bolaños, en un
alarde de intromisión en la esfera
judicial; afirmando, sin rubor, “
que
el daño que se ha hecho al buen
nombre
de la Justicia, seguramente será
irreparable ...”
y que tiene “ confianza
absoluta en que un tribunal superior
e imparcial va a
revocar las decisiones
que se están
adoptando en esta
instrucción; donde nada hay,..., nada
se podrá establecer “.
¡ Vivir para ver ! Se viene disparando
todo tipo de “
artillería “ para salvar
a Begoña, por
ser la esposa de quien es.
Ya se verá si la causa sigue o no
su curso y cuál será el resultado
final de lo que, desde el principio,
desprende tufo de
aprovechamiento
personal por Begoña, en su condición
de esposa del Presidente del
Gobierno.
Lo inmoral y la falta de ética no implican
siempre delito, pero lo rondan.
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