domingo, 31 de enero de 2016

LAS DOS ESPAÑAS


Las incertidumbres actuales han llevado a reflexionar a muchos españoles y a sentir lo que dijo alguien: me duele España.  Asimismo viene a la memoria lo que repetía Ortega: no sabemos lo que nos pasa y eso es lo que nos pasa; a lo que cabría añadir que no sabemos lo que somos y que olvidamos  nuestra tendencia autodestructiva. La cosa es que de un tiempo a esta parte volvemos a lo de las dos Españas y a los intentos de trocearla." Una de las dos ha de helarte el corazón", reza el poema machadiano; pero a la que se intenta meter en el congelador es a la España de la concordia y la unidad.

Otto von Bismarck- estadista, político y militar alemán del siglo XIX-  dijo: Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí mismo y todavía no lo ha conseguido. El día que deje de intentarlo, volverá a ser la vanguardia del mundo.


No aspiramos a tanto- ser la vanguardia del mundo-, pero sí a ocupar un lugar digno y respetado en el mismo. Empecemos por nosotros mismos, contribuyendo al " sugestivo proyecto de vida en común" , citado como una necesidad por Ortega, y espantando el fantasma de las dos Españas. Tarea ilusionante y pendiente. Es cuestión de corazón, voluntad e inteligencia, así como de determinación y fortaleza para vencer obstáculos y resistencias, que haberlas las hay y habrá.

viernes, 29 de enero de 2016

PEDRO SÁNCHEZ Y LAS " VIEJAS GLORIAS "

De un tiempo a esta parte, se viene dando un déficit del respeto debido a los mayores y de seguir sus consejos prudentes, avalados por la experiencia. Es frecuente la indiferencia y los oídos sordos hacia ellos, vistos en ocasiones como un estorbo.

Este fenómeno social también se da en la política, y generalmente lleva el añadido de prepotencia y de ambición personal desmedida. Por citar un caso concreto, éste podría ser el de Pedro Sánchez y su cohorte socialista, que se cobija bajo sus alas y desdeña los consejos de sus lúcidas “ viejas glorias”.  Predomina en aquéllos el intentar conseguir el poder o mantener el territorial amañado, por efímero que pueda ser, y decir ufanos:  lo conseguimos. Pero ¿ a costa de qué ?.


Si la partitura que tales alevines maduritos diseñan para España resultase un bodrio, como es previsible, Sánchez, como director de la comparsa, sería el responsable máximo.  Quienes se esforzaron hace años por una socialdemocracia a la europea verían sus sacrificios y anhelos traicionados.

¿ QUIÉN ES QUIÉN ?


El "¿ quién es quién?" debería ser una premisa fundamental de las formaciones políticas, antes de proponer y promocionar a alguien en sus filas, en un intento de asegurar la idoneidad para el cargo y la función correspondientes. El ideal sería aunar la competencia y la probidad u honradez. No se hace así, y por ello se repiten los escándalos por doquier, en mayor grado cuando se ocupa el poder por largo tiempo, como ha sucedido principalmente en Convergencia  y Unió, Partido Socialista y Partido Popular.

Lo mismo debería ser aplicado a los que se dedican a la función pública; con mayor escrupulosidad a los que tienen que velar por el cumplimiento de la Ley en los diferentes ámbitos. El aprobar unas oposiciones no acreditan, por sí solo, las condiciones antes citadas ni la ponderación derivada del recto juicio y del sentido común.

El problema reside, además de su difícil encaje en un régimen democrático, en cómo se garantiza la objetividad y la neutralidad ideológica de tales informes previos que, en todo caso y sin merma de su confidencialidad restringida, deberían ser objeto de contradicción por el sujeto afectado que no estuviera conforme con el mismo. Tal problema, que puede contravenir las disposiciones sobre la función pública- para entendernos, el funcionariado-, no es extrapolable a la clase política. En ésta no se entra y asciende por oposición, sino por lo que deciden los “ aparatos” de los partidos o el dedo superior.

El caso es, volviendo al principio, que hay que poner los filtros necesarios para evitar que los mangantes busquen el chollo en la política, bien en su voracidad por enriquecerse sin reparar en medios o dejándose comprar por aquellos que buscan privilegios o tratos de favor.

Suele ocurrir que, cuando caen, se pone en el mismo saco de la corrupción, sin beberlo ni comerlo, a otros; aunque es difícil creer que, como mínimo, no olían el estercolero. La endogamia partidista hace que, en demasiadas ocasiones, se mire hacia otra parte, y luego sucede lo que sucede.


Con todo, tal vez por lo de “ el gato escaldado del agua fría huye”, parece que va calando la lección. La Justicia, que si es superlenta deja de serlo, actúa; el Estado de Derecho funciona, y hay motivos para pensar que la corrupción habida será cosa pasada, pero no hay que bajar la guardia.

miércoles, 20 de enero de 2016

EL NO DE PEDRO SÁNCHEZ

 

 

Las mentes más lúcidas de este país se inclinan por un pacto PP-PSOE-C`s- Albert Rivera fue el primero en lanzar la idea- para que se constituya un Gobierno moderado que garantice la estabilidad, la legalidad, la igualdad, la unidad de España, la regeneración democrática, el crecimiento económico y unas cuantas cosas más, derivadas de las anteriores; dejando aparte personalismos e intereses partidistas. Ello implicaría cesiones y compromisos por las tres partes; centrándose en aquellos aspectos esenciales en los que tienen mayor coincidencia e intentando una aproximación para encontrar un equilibrio en las respectivas divergencias.
 
Hasta el momento presente parece ser que no va a ser así. La negativa del Secretario General de los socialistas, Pedro Sánchez, y de su camarilla circundante, a entenderse con los populares y con su máximo líder, Mariano Rajoy, está siendo manifestada reiteradamente desde que Sánchez, alarmando incluso a parte de sus filas y barones socialistas, dijo: " Hablaré con todos, menos con BIlDU y el PP ". 
 
El caso es que Sánchez, llevado por la única obsesión de gobernar, es capaz- como está demostrando con sus ofertas mendicantes y determinados gestos "generosos"-, de "liarse la manta a la cabeza" con tal de instalarse en la Moncloa. No le importa buscar apoyos de cualquier tipo, vergonzantes y vergonzosos en la extrema izquierda y los independentistas. La abstención de otros partidos sería también otro auxilio para sus fines. Dejamos aparte al PNV por que no se comporta con la radicalidad y quiebra de la legalidad de los nacionalistas catalanes.
 
Es posible que Pedro Sánchez llegue a gobernar con tales tejemanejes- impropios de un hombre de Estado que busca lo mejor para su país- si Mariano Rajoy no consigue la investidura, que parece cada vez más alejada, según pasan los días debido al "cordón sanitario" hacia el PP, así como a la indecente y desorbitada estigmatización personal a Rajoy decretadas por Sánchez.
 
Si ello ocurriera, la patada en las posaderas de los " peperos" recaería sobre esa mayoría de españoles que desean " tranquilidad y buenos alimentos ", sin que se librasen de ella los que, con mayor o menor pasión, comparten tan peligrosa apuesta. Sánchez llegaría a ser Presidente del Gobierno y, colmada su ambición repetiría,: " Detrás de mí el diluvio".
 
Poco queda para saber cuál será el final de este culebrón. Si volviéramos a unas nuevas elecciones, por no conseguir ningún aspirante la investidura, es muy probable que asistiéramos a un serial similar al actual. No está vetado que el Rey, vistas la circunstancias del nunca acabar y pensando en el bien de España y el interés común, pueda proponer un nombre de consenso. Haberlos, incluso ajenos o alejados de la actividad política, los hay.  

miércoles, 13 de enero de 2016

LA SECTA SECESIONISTA


 
El auge numérico de los separatistas catalanes no ha surgido de repente; se ha ido fomentado, ante la pasividad de los sucesivos gobiernos de la transición y posteriores a la misma, hasta llegar al estado actual. Poco a poco le fueron concedidas a Cataluña más competencias- superiores a las de muchos Estados federales-, pero los nacionalistas siempre quieren  más.
 
Soñaban con su propia nación soberana, que nunca fue, diseñando un plan a largo plazo para inculcar y remarcar su " identidad " excluyente, diferencial. Lengua, enseñanza, propaganda, mentira y victimismo han sido sus herramientas; aplicándose a ello con la constancia, el adoctrinamiento y la manipulación propias de las sectas destructivas. Ya se sabe lo que cuesta desprogramar a los abducidos por las mismas, en especial si fueron captados en la infancia o en la juventud.
 
Los " gurúes" de tales sectas y los aspirantes a serlo no reparan en medios; para ellos todo es lícito con tal de conseguir sus fines, inclusive el dejar desvalidos a los que sedujeron y, por supuesto, infringir la Ley.
 
La secta secesionista, comandada ahora por Carles Puigdemont como Presidente de la Generalidad de Cataluña, tiene por religión y credo el enfrentamiento con el Estado para desgajarse del mismo. De momento  ha fracturado a la sociedad catalana; es una anomalía de nuestra democracia y una pesadilla que costará disipar.
 
Es inaplazable cortarle las alas, frenar su vuelo e ir deshaciendo, unidos, la infame tela de araña elaborada durante años. Respetar sentimientos ajenos, sí; tolerar ilegalidades, bravuconadas y desafíos, no.

domingo, 10 de enero de 2016

LA HORA DE LA VERDAD



La prudencia aconseja " no mentar la soga en casa del ahorcado", pero es ceguera y silencio irresponsables no ver y callar lo que, salvo improbable milagro, sucederá en Cataluña en un futuro, más o menos próximo, a raíz de la constitución del gobierno independentista votado hoy en el Parlamento catalán.

El nuevo ejecutivo catalán seguirá obstinadamente con la vulneración de la legalidad vigente, en una pretendida secesión de España que no se va a consentir, dando los pasos para que el delirio se convierta en realidad.

Para frenar tales ansias y hacer que la Constitución se respete, los poderes del Estado tendrán que actuar con firmeza- demasiado se ha venido consintiendo-; se producirán resistencias a ello, incluso con acciones violentas, a las que habrá que hacer frente.

No  es aventurado predecir que los directores de la banda separatista, en su constante provocación, busquen su icono muerto para explotarlo con su habitual victimismo y exhibirlo como la primera víctima del soñado nuevo Estado catalán.

Los separatistas no han aprendido las lecciones de la Historia ni sus consecuencias trágicas, pero ellos se lo han buscado. Lo que es malo para Cataluña es malo para el resto de España. Frente a la mentira, la manipulación y la sedición ha llegado la hora de la verdad.

Sólo cabe confiar en que los partidos constitucionalistas y los resortes del Estado estén a la altura de las circunstancias. Es un deber con la unidad de la nación más antigua de Europa, España, y con los catalanes que, amando profundamente a su tierra, se sienten a la vez orgullosos de ser españoles.

sábado, 9 de enero de 2016

TRAGADERAS

Pasados los días navideños, que algunos gobernantes sectarios han pretendido convertir en mascaradas laicistas- no se concretan las excentricidades carnavalescas y " progres", contrarias al espíritu y tradiciones de tales fechas, por ser sobradamente conocidas-, siguen las incógnitas que, al despejarse, pueden ofrecer un alivio esperanzador, un panorama de desgobierno, o convocatoria de nuevas elecciones generales y catalanas.
 
La cosa es que, salvo la deriva secesionista, España iba bien encauzada; pero Pedro Sánchez, que tiene la llave de la necesaria estabilidad, está apostando por el caos con tal de gobernar, pese a las advertencias que le hacen personas sensatas de su misma militancia socialista. Tanto él como Mas- este último, convertido en ciego independentista por asegurar su impunidad y la del clan Pujol- buscan desesperadamente aliados,  "compañeros de cama" nada recomendables que, en caso de emparejamiento, engendrarían un monstruo voraz. Entre ellos se pegarían dentelladas, pero el bocado mortal recaería sobre España, su unidad, libertad y progreso.
 

Sólo la mayoría de los españoles, dirigidos e impulsados por hombres y mujeres con sentido de Estado, pueden decir: ¡ basta!, nuestras tragaderas no son tan anchas.