Europa gira a la derecha
y España no se queda atrás.
La insatisfacción con las
políticas de izquierda
marca el nuevo rumbo.
El gobierno sanchista
se defiende “ como gato
panza arriba “, lanzando
arañazos a quienes quieren
desalojarlo del Ejecutivo.
No se resigna a perderlo,
muchas bicocas están en juego;
si cae el número uno, arrastrará
a las demás “ fichas “, estómagos
agradecidos, del tablero.
Para intentar continuar, pergeña
mil trapacerías, compra voluntades,
reparte a mansalva subvenciones,
va trazando un plan para regular la
estancia de los ilegales y
ensanchar,
a su favor, el censo electoral de
de la generales y comicios
regionales.
El resistente presidente, para
sortear
las dificultades, se deja querer
cuando
algunos le adornan con al aura de
líder internacional. Bien está, si
así se lo cree, pero que “ no nos
vendan
gato por liebre “.
Pasa el tiempo, continúa encaramado en
el poder y la mayoría de la gente
suspirando
por dejar de oírle y ver.
Que PP y VOX aprovechen los vientos que
vienen de cola. Es hora de culminar
acuerdos estables que posibiliten
los
deseados y esperanzadores relevos.
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