Si el sanchismo y su “ dictator “
son el objetivo a derribar, por
su continuada felonía contra España,
¿ por qué la extrema derecha, tan
defensora de las “ esencias patrias “,
no renuncia a veleidades populistas
y se concierta, sin fisuras, con el
centro-derecha o derecha de toda
la vida, llámenle como quiera, para
apear del poder a esa nefasta figura
caudillista ?
Cabria hacerse la pregunta por
pasiva:
habría respuestas divergentes,
recíprocos
reproches, barriendo cada parte “ pro
domo sua “; pero la intransigencia
debería
ceder paso a la estimable cordura.
A nivel autonómico, véase la
situación
actual en Extremadura, en la que “
las
uvas no están aún maduras “.
De seguir así los pulsos, pese al
clamor
popular por el cambio, podrían seguir
la
autocracia y su ramales. Algo que no
entraría en los cabales del
desesperado
común, que demasiado está aguantando.
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