Sánchez utiliza a Puente como
muro de contención, contra el que
se centren las críticas y las iras
por la tragedia
de Adamuz,
que podría titularse “ Crónica
de una muerte anunciada “, en
base a lo que se va sabiendo.
Los maquinistas de los trenes
venían señalando anomalías
y fallos en la red ferroviaria,
pero los últimos ministerios
sanchistas de Fomento parecieron
llamarse a andanas o no tuvieron
la diligencia y atención exigibles
para asegurar el cumplimiento correcto
del mantenimiento de las infraestructuras
y la supervisión del mismo.
Cualquiera que sea la causa y posibles
coadyuvantes del descarrilo, que en
su día se dictaminen, hay responsabilidades
políticas. Éstas no deberían reducirse al
cese
o dimisión del ministro, sino que afectarían
también al propio presidente del Gobierno,
al menos por
culpa “ in eligendo “.
Es lo que pasaría en cualquier país
democrático. Pero conociendo al
personaje,
“ no caerá esa breva “. Sabe “ quitarse
las
pulgas de encima “.
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