Los dóberman sanchistas
escudan a su dueño,
se lanzan al cuello
de los que denuncian
los desmanes socialistas
y sus aviesas aristas.
No hay correa ni bozal
que los sujete, campan
a sus anchas, muerden
con saña desde los platós,
los estrados y donde les
viene en gana.
Los que no son tan
furibundos de la izquierdista
camada, achuchan
y se
prestan al juego de los
que atacan con rabia,
aplaudiendo y riendo las
“ gracias “ cuando el feroz
Patxi López y otros de su misma
ralea a gusto se
desmandan.
Se les llena la boca de democracia,
cuando los suyo es el engaño y
la estaca, sin tener reparos, los
virulentos dóberman, travestidos
en gorilas, en atacar a la diestra
para esconder sus vergüenzas
y moral indigencia.
Habría que reservarles plaza, si
los admiten, en alguna perrera.
Estos especímenes no son aptos
para la civilizada convivencia.
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