Donald Trump ¡ se arma cada lío !
Igual dice “¡ arre ! “ que “ ¡ so ! “
o “ ¡ sío ! “ Aprieta o afloja
según, en cada momento, cree
que le conviene y trascurre
la marcha de sus planes.
No repara en que “ no todo el
monte es orégano “, y algunas
de sus decisiones “ se le van
de la mano “.
Bocazas y bravucón, no cuida
los modales exigibles al presidente
de la primera potencia mundial.
Se le teme más
que respeta,
hay que “
tentarse la ropa “ antes
de llevarle la contraria; pero “ las
pasa canutas “, pese a disimular,
cuando ” se le tuercen “ las cosas.
Malo sería que tuviera algún
problema
mental, como algunos sospechan y
opinan.
Si así fuera, los norteamericanos tendrían
que tomar cartas
en el asunto “, para
agilizar el relevo en el Despacho
Oval.
Tal vez, Trump sólo es un tipo diferente
y especial, una
“ rara avis “ en la
política y la
gobernanza, concibiéndolas
y practicándolas, de modo heterodoxo,
cual
si fueran actividades de negocio y mercantiles.
No hay que demonizarle sin más. También
tiene sus aciertos. Y es que como dijo
el
torero Rafael el Gallo, Guerrita:
“ Hay gente pa
tó “.
También en las altas esferas,
“ donde menos se piensa salta la liebre “.
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