sábado, 28 de marzo de 2026

" PERDÓN, OH DIOS MÍO..."

 En puertas de la Semana Santa,

 
recordando el sacrificio cruento del
 
Crucificado, para remisión de los
 
pecados de la humanidad, el
 
arrepentimiento por las culpas
 
cometidas lleva a implorar:
 
“ Perdón, oh Dios mío,
 
 Perdón e indulgencia,
 
Perdón y clemencia,
 
Perdón y piedad.
 
Pequé, ya mi alma
 
su culpa confiesa,
 
mil veces me pesa
 
tanta maldad...”
 
Pese a la sentida contrición, se
 
reincide en las faltas, volviéndose
 
a pedir el divino perdón, que el
 
Padre piadoso nunca niega.
 
Él conoce las debilidades y flaquezas
 
humanas, alentando con Su infinita
 
misericordia a superarlas, siendo
 
reconfortante saber que no faltará
 
cuando, con sincero corazón, se pida.
 
La contemplación de la Cruz sobrecoge,
 
pensando en la entrega sin reservas
 
del Clavado en Ella. Inescrutable misterio,
 
que sólo se puede atisbar desde la Fe.

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