Debido a la guerra en Irán,
ha pasado a un segundo
plano, relegada sustancialmente
de los noticiarios, la emprendida
por Rusia contra Ucrania,
que dura cuatro largos años.
Se corre el peligro de que caiga
en el olvido, disminuyan o
cesen las ayudas a Kiev
y que Putin avance en sus
pretensiones anexionistas.
El compromiso de la OTAN y
de la Unión Europea con
Zelenski no debe aflojarse,
sino mantenerse firme y
constante en su propia
seguridad y conforme a
los compromisos de apoyo
al país que aquél preside.
La zarpa de Putin es insaciable.
Intenta sacar provecho de cualquier
conflicto, ocurra donde ocurra,
y se propone desestabilizar el
democrático Occidente.
Si por él fuera, hasta resucitaría
la extinta URSS.
“ De casta le viene al galgo “ a quien
fue agente de la KGB.
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