Observamos, desconcertados, este mundo
convulso. Vivimos a sobresaltos
diarios.
Espadas en lo
alto impiden la paz.
Unas cantan victoria, otras se
resisten
a la derrota, terceras fingen rendirlas.
Efecto óptico, ilusorio; venta de
cambio,
para que todo siga igual.
Seguirán mandando los de siempre,
mismos perros con distinto collares.
Pensamientos pesimistas y
recurrentes,
arrastrados a lo largo de la
Historia,
que ahora se vuelven presentes,
conviniendo alejarlos de las mentes.
Por nefastos que parezcan los
avatares
y pronósticos mundiales, hay que dar
un voto de confianza a la Humanidad,
sin cesar de gritar a favor de la
paz.
Es el agua límpida y mansa en la que
se echan las redes, para pescar.
Ven Luz ! Aparta las tinieblas y
zozobras.
Que resplandezca el faro y se
vislumbre
la sosegada mar. Que callen las
armas
y se oiga el canto “ Pescador de hombres
“.
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