lunes, 25 de agosto de 2014

EL ESTADO ISLÁMICO: CALIFATO DEL TERROR Y EL HORROR.

 

El asesinato del periodista estadounidense James Foley, decapitado por los yihadistas del autodenominado Estado Islámico del Irak y el Levante (EI), ha motivado la indignación y el horror, y es uno más, sin que por ello deje de ser igualmente abominable, de entre los miles que se vienen ejecutando en Siria e Irak por el odio al mundo occidental y una interpretación demencial del Islam.

Algunas voces de las habitualmente enmudecidas e indiferentes ante la persecución y el exterminio de los cristianos y de los que tienen otras creencias o ninguna, en esa parte del Oriente Medio y en otras del mundo, como, por ejemplo, en ciertas zonas africanas, llevada a cabo por los extremistas islamistas, se han sobrecogido al ver las imágenes de este cruel y horroroso crimen; cometido, grabado y difundido por el EI, aunque las decapitaciones, crucifixiones y ejecuciones en masa las practica a diario.

Otras siguen mudas o procuran desviar el foco de la atención sobre la parte de responsabilidad en su origen que, como dicen con insidia, le puede corresponder al civilizado Occidente; o simplemente recurren al tópico falaz de arremeter contra el yanqui o el judío; sin reparar que algún día, si no se pone freno a esta barbarie, sus cabezas  también pueden ser seccionadas y exhibidas.

Y es que estamos ante un terrorismo ciego y sádico que se recrea en el sufrimiento de sus víctimas y en el pavor que infunde. En las guerras suelen haber víctimas no deseadas- los denominados efectos colaterales-. En la yihad armada y combatiente se buscan de propósito, incluso entre los suyos o que podrían serlo, para mostrar su implacable malignidad, provocar el pánico generalizado y el desánimo en sus oponentes, como medio de expandirse y conseguir una esclavizada sumisión.

Sólo desde una acción multidisciplinar, preventiva y resolutiva, concertada entre los países occidentales, las naciones musulmanas y árabes que estén por la labor, y los líderes e imanes del llamado Islam moderado, se puede finiquitar la máquina de matar y genocida yihadista, y sus canales de financiación. El secuestro con petición de rescate es uno de éstos. Quienes pagan, hay países que lo hacen, pueden salvar algunas vidas; pero al hacerlo, además de ponerse de rodillas ante los terroristas, están engrasando la maquinaria que matará a muchísimos más.

Para hacer creíble lo del Islam moderado no es suficiente que se diga con la boca chica, con vaguedades y que las prédicas de condena se queden entre las paredes de las mezquitas. En este Occidente de raíces judeo-cristianas, que recibe a los musulmanes y les dispensa una generosidad y libertad de acción, que ya querrían para sí en sus países de origen, hay libertad para que puedan manifestarse en las calles y en los medios. Podrían aprovecharla para demostrar sin tapujos su rechazo y condena al yihadismo terrorista. Unos pocos lo hacen, háganlo los restantes. La colaboración para poner al descubierto a los que pretenden ingresar en sus filas o ya lo están, no requiere publicidad; se efectúa desde la reserva y la discreción.

Cualquier cesión, tibieza o inhibición, provenga de donde sea, respecto a la amenaza global del terrorismo yihadista, sólo puede obedecer a oportunismos coyunturales, indiferencia, miedo, complacencia o colaboración. No cabe cuestionar a los países que se enfrenan a él, sino hacer piña con ellos. Está en juego, por su amenaza global, la libertad, seguridad y los derechos intangibles de todas las personas.

El EI pretende establecer un califato para Siria e Irak, y extenderlo y reimplantarlo en aquellos territorios en los que el Islam estuvo asentado hace siglos- entre ellos Al-Ándalus-. Lo suyo, lo del EI, es cortar cabezas, secuestrar, el pillaje y el saqueo, violar y cuantas atrocidades se puedan pensar, incluido el genocidio. El califato al que aspira es una quimera, pero si fuera factible sería volver a la Edad Media, en la que siguen anclados esos visionarios criminales, y habría que empezar una nueva reconquista. Hay que terminar definitivamente con esa carroña.

1 comentario:

  1. Los musulmanes,en su mayoría,viven en la Edad Media,y muchos países occidentales en la inopia.¿Qué ha pasado con Irak?¿Y con Libia?¿Qué ocurre con la franja de Gaza? No les importa a los de Hamás que mueran mujeres y niños,y muchos inocentes con tal de disparar sus cohetitos. Muchos de los primeros califas fueron asesinados.No pueden verse sunnitas y chiitas,etc,etc.Para qué seguir.

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