viernes, 4 de marzo de 2016

TRAMPA FURTIVA

Tal como están las posturas enfrentadas entre los dos principales partidos constitucionalistas ( PP y PSOE ), es altamente improbable que se consiga la Gran Coalición entre las dos formaciones citadas y Ciudadanos. En la fallida investidura de Pedro Sánchez celebrada anteayer se visualizó aún más el enconamiento entre ambas formaciones, y la apelación de Rivera para que Rajoy se jubilase políticamente.

Desde que tras las elecciones del 20-D, Pedro Sánchez se negó reiteradamente a hablar y pactar con Mariano Rajoy y los populares, se levantó el muro de lo que a día de hoy continúa pareciendo imposible. Aun ignorando lo que se cuece entre bastidores y, por tanto, lo que sucederá esta tarde en la 2ª votación- aunque todo apunta que será igualmente fallida-, nada se puede asegurar al respecto. Y es que Sánchez, cual veleta, gira según sople el viento. Mientras que directamente o través de intermediarios busca la abstención de los populares, lanza guiños para conformar un gobierno de izquierdas, eufemísticamente llamado progresista y de cambio. Su única aspiración es ser Presidente del Gobierno, pese al fracaso conseguido en las generales, quedando muy por detrás del Partido Popular que fue el ganador.

Al diseñar una estrategia de pactos a dos bandas, a su derecha e izquierda, ha puesto en un grave dilema a los populares apelando al patriotismo de éstos. Si me votan o abstienen, no habrá " mestizaje" con las izquierdas populistas, ni nuevas elecciones; de lo contrario quedarán marcados como los bloqueadores de la democracia. Y es que la entiende así por puro egoísmo personal: " el destino del PP es pasar a la oposición; el mío, más que el de mi partido, alcanzar la gloria".

En fin, Sánchez colocó la trampa. Si la pieza a cazar no cae en ella, siempre podrá decir que lo intentó. En el desenlace final de este desaguisado no hay que descartar sorpresas. Los furtivos no siempre cobran pieza; en política tampoco.

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