La parcialidad intransigente,
próxima al irreductible fanatismo,
resta credibilidad y provoca
rechazo a la opiniones transmitidas,
en tal sentido, de forma persistente.
Se esparce también a través
de las redes sociales de grupos,
compartidas con amigos,
en los que por no haber
unanimidad de criterios,
se puede molestar a los
discrepantes.
Por ello hay que extremar el cuidado
con lo que se expresa, cómo se manifiesta
y los destinatarios del mensaje,
para no enturbiar las amistades.
La polarización política conduce,
a menudo, a extremos insoportables,
pudiendo contagiar sus “ fobias “ y “ filias
“
a la ciudadanía corriente, que puede
ser arrastrada por el “ temporal “
creciente.
En ese desatino nos han metido;
hay que salir de él y estar
prevenidos,
para “ no volver a tropezar con la misma piedra
“.
Sigamos el camino recto de la
ejemplaridad
y el bienhacer ;
desechando el trayecto
torcido, repleto de pedruscos que,
unos sobre otros, nos hace caer.