lunes, 18 de julio de 2022

EN LA OLA DE CALOR

 La ola de calor repercute en el cerebro y el ánimo. Nos aletarga y nos hace remisos a decidirnos sobre qué escribir, sobre todo acerca de temas tantas veces tratados con anterioridad. Y es que repetirse cansa también; principalmente cuando se tiene la sensación de que lo expuesto “ cae en saco roto “ o no importa. En vacaciones, y a su espera, la gente que puede permitírselas, aun a costa de endeudarse, o no, su pensamiento e interés parecen centrarse preferentemente en el ansiado descanso estival, aunque debido al alto aumento de los precios, sea por un periodo menor de días.

 
De lo que no deberíamos prescindir, durante todo el año, es de intentar cultivar el espíritu, para la mejora personal y relacional con los demás, y dedicar unos minutos a la reflexión silenciosa, de la que nos aparta el mundanal ruido, el consumismo y el apego a lo material.
 
Admirar la obra de la Creación es reconocer y alabar a Dios, confiar en su poder salvífico, implorar su auxilio y postrarnos a sus pies, conscientes de nuestras limitaciones individuales y a nivel social. Como acertadamente dijo en una reciente entrevista el Cardenal Robert Sarah, “ Occidente ya no puede mantenerse en pie porque ya no sabe arrodillarse “.
 
Arrodillarse ante Dios y orar no es humillante, sino reconocer su grandeza y magnanimidad. Con o sin ola de calor, en cualquier estación del año, que nuestro espíritu se eleve en pos de Él.

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