martes, 5 de octubre de 2010

EL BRAVUCÓN HUGO CHÁVEZ

 

Que las histriónicas, populistas y larguísimas diatribas de Hugo Chávez sean escuchadas en Venezuela por unos, con masoquista entusiasmo; soportadas por otros sacrificadamente por temor, o ignoradas  por terceros mediante el recurso de apagar el televisor o radio en sus casas, está al orden del día y no merecería otro comentario que el de conmiseración sobre los que sufren la tiranía de tan grotesco personaje, llamado por algunos “el gorila rojo” aunque más bien parece un payaso fondón, un faltón chulo de barrio , violento “machaca” discotequero o matón cobrador de impagados. En todo caso, protagonista de ridículo esperpento.

Pero se da el caso que, además de intervenir contra intereses empresariales españoles( expropiaciones, incautaciones,…) radicados en Venezuela, no cesa en sus amenazantes bravuconadas. La última, a cuenta lo declarado en la Audiencia Nacional por los 2 terroristas de ETA, Juan Carlos Besance y Javier Atristain, al referirse al entrenamiento que recibieron en dicho país por parte de otro etarra, Arturo Cubillas, allí residente desde hace años y que ocupa un cargo público en el Gobierno de Chávez, cuyas declaraciones han trascendido a la opinión pública. Chávez vino a decir, en su estrafalario desmentido, que si se deterioran las relaciones entre Venezuela y España ésta es la que más va a perder, ya que tiene allí empresas, intereses en gas y petróleo, etc.. Una nueva amenaza ante la tímida reacción del Gobierno Español por pedirle explicaciones.

No hacia falta la declaración de los 2 etarras para saber que el entrenamiento sí que se ha practicado  en Venezuela, al igual que en otros países del entorno del “socialismo bolivariano”, como el intercambio de experiencias y colaboraciones con grupos guerrilleros “revolucionarios y liberadores”. La declaración aludida es solo un dato más. Desde hace años existe en Venezuela y algún otro país, como se ha dicho, además de una arraigada colonia vasca, un significativo número de terroristas de ETA  que bien fueron allí deportados o confinados, mediante acuerdos gubernamentales entre España y otros países, o sencillamente han buscado la huida al otro lado del Atlántico. Pero hay un matiz diferenciador importante: una cosa es acogerlos- en virtud de esos pactos cuya motivación no es cuestión de analizar ahora- y tenerlos controlados para evitar su persistencia en el crimen y planes terroristas a cometer en España, y otra es prestarles apoyo y encubrirles más o menos oficial u oficiosamente. Esto último es lo que ha hecho, entre otros, el actual paladín y predicador del” socialismo revolucionario bolivariano”, Hugo Chávez, según se desprende de informes diferentes elaborados por especialistas en el tema que han ido saliendo a la luz. Que Chávez lo desmienta, es normal. Que su embajador en España diga, como se ha publicado: “Nada de eso está probado, ni lo estará nunca porque es absolutamente falso”, además de seguir las consignas de su amo recuerda lo que Felipe González dijo acerca del GAL: “Ni hay pruebas ni las habrá” y las hubo.

EL Gobierno español, a través de Moratinos, se ha limitado a pedir explicaciones; cuando en un gesto de responsabilidad y autoridad hubiera debido como mínimo, según cualificada opinión de entendidos,  llamar a  consulta o retirada provisional de embajadores, ya que por encima de intereses empresariales está la dignidad de España y el respeto a las víctimas del terrorismo. Si continúan los agravios y amenazas es porque “nos han tomado por el pito del sereno”, sin echar en saco roto la posibilidad de que, en el diseñado y oculto “proceso de paz” con ETA, esté previsto el pagar vacaciones en Venezuela a los terroristas no detenidos, como una más de las muchas concesiones vergonzosas por claudicantes, ya que en principio sería demasiado fuerte que, con total impunidad, se pasearan ufanos por nuestras calles; eso quedaría aplazado para más tarde. Se están viendo tantas cosas que nada cabe extrañar

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