martes, 10 de diciembre de 2013

TRABAJAR CARA AL PÚBLICO.

 

En las distintas administraciones públicas debería observarse la diligencia " in vigilando", que guardan la mayoría de las empresas privadas respecto a la atención al cliente y al público que tienen sus empleados. Cuando en aquéllas o éstas surge una queja, es imprescindible el discernimiento ponderado para analizar cada caso concreto, y darle el tratamiento adecuado.

En las públicas suelen darse casos de descortesía y prepotencia con el público, que empaña la amabilidad y la buena imagen de la mayor parte de los funcionarios y empleados; pero la incorrección queda muchas veces impune por motivos distintos( falta de reclamación por parte del administrado por no " buscarse problemas", la no correcta comprobación cuando se formula, y la no ejemplaridad de la sanción proporcionada cuando se verifica la comisión de la falta).

En el sector privado, como entra en juego la marcha del negocio propio, se presta más atención a la problemática interrelacional, y, salvo casos aislados, se es más diligente y expeditivo, por parte de la empresa en la solución de los casos que al respecto se suscitan. Cuando mayor e importante es la empresa, más medios pone al servicio para detectar y solucionar tales disfunciones. En las pequeñas y medianas, al tener menos empleados, el conocimiento personal y la proximidad permiten resolver en el acto los comportamientos incorrectos.

El trabajar cara al público requiere perfiles personales específicos, de los que no todo el mundo está dotado. Tiene sus satisfacciones y sinsabores. Por otra parte, entre la gente a atender, la hay que es quisquillosa, vocinglera y súper exigente que a todo le pone pegas, y con la que es difícil razonar. Con ésta hay que colmarse de paciencia y esmerarse en el tacto. Es la buscapleitos por sistema, y para ella no vale siempre la recomendación de que " el cliente siempre tiene la razón", aunque a veces haya que dársela por quitársela de encima.

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