domingo, 13 de mayo de 2018

VUELTA A EMPEZAR

El pensamiento no delinque, pero si se exterioriza públicamente, anunciando las intenciones de perpetrar un delito concreto, las acciones preparatorias para consumarlo y cuál será la victima, existe el deber legal de impedirlo. Así, por ejemplo, si un individuo afirma ostensiblemente que va a violar a una mujer, matar a otra persona o atracar una entidad bancaria, hay que evitarlo protegiendo a la víctima señalada, así como deteniendo y poniendo a disposición judicial a quien ha revelado su propósito criminal; máxime cuando constan antecedentes de que se va a reincidir en el mismo. Es indiferente que el delito planeado vaya a ser perpetrado por un sujeto, un afín o por un grupo concertado. En el último caso se da la inequívoca unicidad intencional.

Trasladando lo anterior a la repetición y la continuidad del órdago secesionista catalán, anunciado contundente y públicamente por Quim Torra, para conseguir unilateralmente la República Independiente de Cataluña, cabría inferir, al menos a nivel especulativo, que estamos ante un delito como los expuestos en el párrafo anterior. Tal vez no sea factible, jurídica y legalmente, dicha extrapolación, pero ello no obsta para desear que lo fuera.

Aun siendo un planteamiento teórico, concurren los precedentes rebeldes o sediciosos, la existencia de un movimiento-grupo secesionista y una persona, Quim Torra, que se presta voluntariamente a encabezarlo si consigue ser el “ President de la Generalitat “, lo que prácticamente está asegurado, salvo imprevisibles, en la segunda votación de investidura que se celebrará mañana. La víctima sería la Nación española en su conjunto, a tenor de nuestra Carta Magna que establece : “ La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles “, a la vez que fija los mecanismos legales para cualquier reforma de su articulado.

En fin, asistimos a una vuelta a empezar, pero a peor ¿ Nos resignaremos a tan triste destino ? Las películas sobre esta temática, filmadas en épocas precedentes, no fueron de ficción; duraron poco y tuvieron un desarrollo desdichado. Esperemos  que el “ The end “ de esta nueva versión no acabe en tragedia, aunque ya es hora de ponerle de una vez el punto final. Si ocurriera lo último, el director del film y los actores destacados merecerían el óscar a la convivencia en paz y unidad.

1 comentario:

  1. Creo que vamos de mal en peor.El Sr.Rajoy no tiene la más mínima autoridad.¿Para cuándo un Gobierno de concentración con mayoría que modifique la Constitución?Un partido independentista no puede estar participando en política y sus miembros pagados con el dinero de los contribuyentes

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