lunes, 27 de febrero de 2012

UN MOMENTO PARA LA REFLEXIÓN

 

Sentado frente la ordenador, la luz oblicua del flexo ilumina la pantalla en blanco, la habitación permanece en semi penumbra, un brazo extendido sobre la mesa en la que se apoya el codo del otro que, levantado, sostiene la agachada frente mientras los ojos permanecen cerrados, el silencio de la noche reina en casa; ambiente y momento propicios para la reflexión.

Recuerdas el " Conviértete y cree en el Evangelio", dicho por el joven sacerdote al tiempo de la imposición de la ceniza el miércoles pasado. Se intenta profundizar en su significado y en la aplicación personal del mensaje. Fluyen velozmente remordimientos, propósitos de buenas intenciones, recapacitas…La adormecida fe parece revivir, se vislumbra el camino para la esperanza.

Te viene a la memoria el "Dios nos quiere" repetido por el sacerdote el miércoles de ceniza. No olvidas el testimonio de la misionera en un país iberoamericano sobre lo que le dijo un muchachito sicario, asesino a sueldo por unos pocos dólares, al que le dispensaba el Amor que nunca recibió de sus padres ni del entorno y al que le hizo saber que Dios, pese a todo, le amaba: "  Si me hubiera sentido querido, si hubiera sabido que hay un Dios que me ama, no hubiera hecho el mal que he hecho."

Abres los ojos, tecleas y dejas retazos de lo que fue un  momento para la reflexión.

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