domingo, 13 de abril de 2014

SEMANA SANTA.

 

Hoy, Domingo de Ramos, se inicia la Semana Santa, que finalizará con la celebración de la resurrección de Jesús. Esta es la prueba de su divinidad, sin ella no tendría sentido la fe del cristiano. Jesucristo no fue un profeta más, fue el enviado al mundo por el Dios Padre para redimir las culpas de la humanidad y, en prueba de amor supremo, se sometió al suplicio y a la muerte en la cruz, aceptando la voluntad del Padre.

La religiosidad popular conmemora la semana grande de la Iglesia asistiendo a las celebraciones litúrgicas, viendo desfilar los pasos procesionales y las representaciones del sacrificio. Aun para el espectador no creyente es difícil sustraerse al misterio que ello encierra, a la perfección de la imaginería, y a la emoción que despierta el recogimiento silencioso acompañado del sonar de trompetas, tambores y el dolorido canto de saetas.

La exteriorización tradicional de la Semana Santa es la muestra de las creencias y raíces religiosas que siempre nos han caracterizado, aunque muchas veces la fe parezca adormilada. Las diversas proclamas contra el cristianismo, generalmente movidas por un anticlericalismo sectario, suelen venir de parte de quienes, por motivos diferentes, se apartaron del redil. También Jesús murió por ellos y compasivamente repite lo de " perdónalos, porque no saben lo que hacen".

Todos deberíamos hacer nuestra la llamada al perdón. La Semana Santa es una ocasión propicia para reflexionar sobre ello, alimentar la fe e iniciar la personal reconversión. Amando a los demás, no crucificamos nuevamente a Jesús

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