jueves, 6 de octubre de 2011

BLANCO: EL MINISTRO “CAMPEÓN”

 

Son tantos los casos de corrupción que salpican a la clase política, aireados por los medios de comunicación, que ya nada extraña ni sorprende, llegando al extremo de darse por supuestos los desvelados y los que no trascienden. Proliferan a babor, estribor, proa, popa, sala de máquinas y puente de mando; por lo que es frecuente el efecto boomerang respecto a los que, aprovechando la ocasión, lanzan el dardo contra el rival político. Tarde o temprano les es devuelto. El último caso conocido es el de la llamada operación “Campeón” en la que se investigan irregularidades en subvenciones públicas, supuestamente a cambio de contrapartidas, y en las que, al parecer, podrían estar implicados, entre otros, el Ministro de Fomento, José Blanco, así como un político del Bloque Nacionalista Gallego y otro del Partido Popular, habiendo dimitido los dos últimos. Los tres proclaman su inocencia.

Este caso de supuesta corrupción, como  otros, no distrae la atención de la gente en general, que suele limitarse a leer el titular y pasar hoja, hastiado de tanta sinvergonzonería por parte de muchos que hacen gala de honradez y son el azote viperino del contrario ante la mínima ocasión para sacar rédito político. Por ser sobradamente conocidos omitimos concreciones. Pero, ¡mira por dónde!, ahora resulta que el Ministro socialista, José Blanco, está recibiendo la misma medicina que él tanto ha dispensado a sus principales adversarios, los populares.

No sabemos cómo acabará el asunto y, por supuesto, hay que respetar la presunción de inocencia; pero para todos y en todos lo casos, cosa que él no ha hecho cuando se trataba de fustigar al adversario. De momento, eso de que un Ministro se cite en una gasolinera con el empresario que posteriormente lo ha implicado en su declaración, según recogen los medios, no huele bien; o por decirlo más fino: “no queda bonito”. Dice que se va a querellar contra el empresario por calumnias y está en su derecho de hacerlo, ¿qué otra cosa puede hacer para, de momento, parar el golpe o distraer la atención, sean ciertas o no las acusaciones?

Como se ha dicho al principio, la corrupción está muy generalizada y escandaliza la impunidad que parece blindar a destacados prebostes socialistas cuando hay trazas de verse salpicados por ella. Parafraseando a lo de locos y manicomios, podemos decir: “ni están todos los que son, ni son todos los que están”; pero se ha llegado a tal punto de inmoralidad y degradación, casi siempre por dinero y/o poder, que parece veraz lo de “cuando el río suena, agua lleva”. No debería ser así, mas ante la casuística habida es comprensible la desconfianza con el riesgo, aún poco probable, de caer en juicios temerarios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario