miércoles, 30 de enero de 2013

MAFIA: “ ESTADO” PARALELO AL ESTADO.

 

El mayor peligro social de las mafias es su penetración en las estructuras de un Estado. La compra de voluntades y el aprovechamiento de las debilidades humanas, es el procedimiento más generalizado para conseguir aquiescencias y cerrar de ojos. Saben dónde asentarse y utilizan clásicos procederes de acercamientos sobre aquellos que son proclives a dejarse seducir.

No nos referimos al miedo, proveniente de la amenaza o el chantaje, que puede doblegar a quien de natural nunca se prestaría a ello, o sea: al derivado de la violencia anunciada o ejercida sobre el que se pretende su colaboración o sumisión; sino el ceder, voluntaria y libremente, a las pretensiones del grupo criminal a cambio de una contraprestación más o menos continuada.

Tales grupos buscan beneficio económico por medio de diferentes actividades ilegales y el blanqueo del ilícito capital obtenido y, en buena lógica, procuran captar a quienes les pueden ser útiles por su poder de decisión o influencia, sea oficial o privado. Por ello, se introducen y amplían sus relaciones con iniciales buenas apariencias, agasajos, gestos filantrópicos…, que solo la extrema candidez los estimaría de buen fin.

Con los días detectan los vulnerables, se hace la selección según para qué casos, brotan complicidades y ya está en marcha la infraestructura adecuada. Cuando se destapa el asunto y la red de complicidades, vienen los lamentos de quienes dicen fueron sorprendidos en su buena fe. Es entonces cuando se pone en funcionamiento la maquinaria para diluir responsabilidades y evitar incómodas salpicaduras.

Las anteriores consideraciones han surgido a resultas del último caso conocido, el de la mafia rusa en Lloret de Mar y la supuesta implicación de cargos políticos de CIU; pero las mafias, con el nombre y nacionalidad que se les quiera atribuir, hace años que eligieron España como zona de interés y no precisamente por el tesoro artístico-cultural.

Se pueden comprender, no compartir, las pretensiones de los mafiosos; es su forma y modo de vida. Inaceptable es que servidores públicos y demás gente que dice ser de bien haga cama redonda con aquellos, contribuyendo a crear un “Estado” paralelo al Estado. Eso son, o pueden llegar a ser, las mafias. Para sus sus colaboracionistas, gravísima figura de la corrupción, no cabe más que el desenmascaramiento y la prisión.

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