viernes, 6 de septiembre de 2013

“ CAENAS ” EN CATALUÑA.

 

La cadena humana del 11 de Septiembre en Cataluña será otra escenificación independentista del " som una nació ", "Catalonia is not Spain", del grito de "libertad" de los separatistas para acerrojar a los otros catalanes que no lo son y desafiar a la Constitución, que hace recordar aquellas voces que vociferaban el " ¡vivan las caenas!" para denostar la liberal de 1812 promulgada en Cádiz y abogar por el absolutismo del rey felón Fernando VII.

En el caso que nos ocupa, sigue el "virrey" Artur Mas, cohorte y su guardia pretoriana-ERC, que lo sostiene, vigila y, si vacila, lo empuja- en la ejecución del plan diseñado para la independencia. Con razón la llaman cadena; pero no es de hermandad, sino de enfrentamiento, división y para subyugar entre ella y el mar al discrepante que se siente catalán y español.

Aunque no estamos en aquellos tiempos convulsos, de pronunciamientos y asonadas militares, existe mayor riesgo para la unidad de España. La estrategia global del secesionismo ha sido perversa e inteligentemente diseñada cultural, educacional, social y políticamente, habiendo ido calando con falacias históricas, el recurso al victimismo y el engaño del agravio comparativo, sucediendo lo que a los mentirosos que, de tanto repetirlas, se creen sus propias mentiras.

El Presidente de la Generalidad, Artur Mas, es rehén de sus irresponsables promesas y de sus socios asilvestrados. Va, paso a paso, realizando el proyecto soberanista, sin dejar de utilizarlo ante el Gobierno central como moneda de cambio. Sería capaz de decir cínicamente, obligado por la circunstancias, lo que Fernando VII: " Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional", para a renglón seguido volver a las andadas.

El Gobierno del PP y el PSOE, principal partido en la oposición y que aún lleva la "E" de español en sus siglas, deberían decirle claramente, y en voz alta para que todos nos enterásemos, que la unidad de España es irrenunciable e innegociable. Así y todo, a veces las palabras por sí solo no bastan.

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