jueves, 15 de julio de 2010

A B O R T O

 

Aprobada ha sido la Ley del aborto, eufemismos aparte. No considerándose suficiente la anterior, trampeada de hecho por auténticos verdugos, inaugurada queda la discoteca “Trituradora” en cuya puerta de acceso hay un cartel en el que se lee “Permitido acceso a menores. Barra libre”.

Sería inútil recordar a quienes han impulsado, votado, rubricado y apologistas de tan abyecta Ley, la definición de Tomás de Aquino sobre la Ley como “ordenación de la razón dirigida al bien común y promulgada por quien tiene a su cargo la comunidad”; el principio rector de la Ley natural y la divina, diferencia entre Ley legítima y Ley justa (una ley puede ser legítima, pero no justa). Abundantes tratados hay al respecto, como múltiples opiniones de cualificadas personas e Instituciones que “han caído en saco roto” ante ciertas “ideologías” cuyo  sectarismo y deshumanización han devenido en monstruosidad.

Tomo prestado el derivado de monstruo, que asocio al pavor que en la niñez causaban tenebrosos personajes fílmicos de terror y cuyo término reposaba en el olvido desde años ha, porque recientemente, con motivo de asistir a una concentración a favor de la vida y contra el aborto, durante el parlamento de uno de los intervinientes, una señora de edad avanzada, vestida con limpia y usada bata de verano, tez cetrina  cuarteada por los años y por posibles trabajos en el campo bajo los rigores del sol , apoyada sobre un bastón para, tal vez, aliviar dolores de cadera, al escuchar las referencias que hacia el parlante sobre el aborto,algunas prácticas de cómo se llevan a término y a Zapatero en cuanto impulsor de la Ley,  en mediana voz exclamó la descrita mujer, dirigiéndose a otra que la acompañaba, : “Zapatero es un monstruo, no es de la tierra, ¿de dónde nos lo han enviado?”.( Deduje que no era alusión al físico,sino referencia metafórica de otro orden). Seguidamente abandonó el lugar renqueando, para sentarse en un banco próximo.

La sentencia-interrogante de la desconocida señora me impresionó y no puedo evitar que la palabra monstruo, tantos años sin oír ni utilizar, me venga a diario a la mente planteándome interrogantes, nunca antes imaginables y aún meramente especulativos, a los que quiero resistir pensando que todas las personas, aún las percibidas por perversas, pueden tener su corazoncillo.

1 comentario:

  1. yo tengo en mente mas adjetivos para ese "personaje " que tenemos por presidente de gobierno .
    no es un monstruo , los monstruos de los que nos hablaban en la infancia eran lo suficientemente listos como para por ejemplo esconderse debajo de la cama o dentro del armario y hacerse invisible a los ojos de aquellos adultos que por peticion de algun niñ@ tuvieron que mirar para "demostrar" que alli no habia ningun monstruo .
    Ya me gustaria que el Señor Rodriguez Zapatero supuiese desaparecer ( y que lo pusiese en practica ! )

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