miércoles, 17 de abril de 2013

CON PERDÓN, ELENA VALENCIANO.

 

Como respuesta a los repetidos recordatorios al Gobierno por gran parte de la ciudadanía, para que cumpla lo prometido en su programa electoral acerca del aborto, el ministro de Justicia, Ruiz-Gallardón, salió a la palestra recientemente anunciando que se está ultimando un proyecto de ley que contemplará la modificación de la actual de plazos y recogerá supuestos de despenalización, de modo que case " con la interpretación que de la regulación del aborto hizo el Tribunal Constitucional".

Con premura declaró ante los medios la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, que su partido exigirá el fin del Concordato con la Santa Sede si el Gobierno modifica la ley del aborto, aseverando : " la derecha siempre ha ido de la mano de los obispos", " que nos gobierne Rajoy es el resultado de las urnas, pero que nos gobierne Rouco Varela no lo vamos a consentir"; frases que reflejan los tópicos habituales de los que no pueden desprenderse de su obsesiva fijación anticlerical.

Olvida o desconoce la señora, que la Iglesia, con o sin Concordato, no va a dejar de defender el derecho a la vida, en este caso la del nasciturus, por mucho que se intente justificar y camuflar el legalizado y abominable crimen como un derecho más de la libertad de la mujer esgrimido por el relativismo imperante.

Olvida y no desconoce Elena Valenciano, la inmensa y desprendida labor asistencial que la Iglesia e instituciones vinculadas a la misma hacen en favor de las mujeres en trance de abortar o que, habiéndolo hecho, han quedado traumatizadas por años o de por vida.

Olvida y quiere ignorar la adalid socialista, que la Iglesia tiene especial predilección por los más indefensos y siempre está presta a la piedad y al perdón.

Y sabe bien la señora, que el Gobierno no va a remolque de la Jerarquía eclesiástica. Ni aquel se prestaría a ello, ni ésta lo aspira.

Con petición de perdón por adelantado a la flamante dirigente socialista, se le ruega que nos permita concluir con: "Cada uno en su casa y Dios en la de todos".

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