sábado, 6 de abril de 2013

¡ HAGAN JUEGO, SEÑORES !

 

Con "Las pérdidas en el juego se podrán desgravar", encabeza el artículo una página web del sector del juego en los casinos en el que se puede leer "...Desde este momento (y con carácter retroactivo al 1 de enero de 2012), los jugadores irán acumulando ganancias y pérdidas durante todo el año y al final de este se contabilizarán los resultados, teniendo que declarar solo las ganancias netas, el resultado de las ganancias totales menos las pérdidas de todo el año, mientras que si los resultados fuesen negativos, no tendrían que realizar ningún pago, pudiéndose desgravarse además en la siguiente declaración incluyendo los gastos de juego..."; para finalizar con "...está considerado como una menor carga fiscal para los jugadores de casino, una de las peticiones que realizó Sheldon Adelson y su compañía para instalar en España Europa Vegas."

El sorprendente anuncio era para tomarlo a broma, como una especie de reclamo para atraer jugadores, pero no; una simple consulta por internet disipó toda duda. La Ley 16/ 2012 de 27 de diciembre sobre medidas tributarias, día anterior a los Santos Inocentes para que no fuera tomada a chanza, lo confirma; con ciertos límites y condiciones, mas lo contempla.

Se han considerado los juegos de suerte, envite o azar, que no son de puro entretenimiento, como perniciosos cuando, por su práctica habitual, se puede caer en la ludopatía y las previsibles derivadas consecuencias de ruina económica y, en bastantes ocasiones, llave de paso a la degradación personal; incluso sin llegar a tal extremo tienen algo de vergonzoso, hasta el punto que es frecuente, entre los que los practican con cierta asiduidad, el procurar ocultarlo, disimular o justificarse diciendo que, entre unas partidas y otras, al final ganan sin ser ello verdad. Y como afirma un práctico en la materia, que se ha pasado media vida entre trabajar y trampear en casinos y otros ambientes de juego y, por tanto, experto conocedor de los vericuetos de esos mundos: " no se puede ganar ni llevándose la ruleta a casa, ni haciendo trampas; al final a palmar". Cuando se le ha preguntado si hay formas de fingir, simular pérdidas o exagerarlas, respondió: " naturalmente, con o sin connivencia con de los de dentro".

La voracidad recaudatoria es insaciable, y el señuelo de desgravar pérdidas en el juego para que aumente la clientela, ahora en declive por la crisis, da que mal pensar. El ministro de Hacienda, Sr. Montoro, se ha travestido de croupier y alienta a participar:¡ Hagan juego, señores!, se premia el despilfarro.

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