lunes, 22 de junio de 2015

GORRONES DEL ESTADO.

 

Hay quienes quieren confiar todo al " papá Estado", exigiéndole que resuelva más allá de lo que le incumbe; incluso lo que depende y se puede atender de y desde la esfera personal y familiar. Son los gorrones del Estado del bienestar, que pudiendo contribuir al mismo y al sostenimiento de las cargas sociales, lo exprimen exclusivamente en provecho propio. El hablarles de derechos y obligaciones es estrellarse contra el muro del egoísmo y la insolidaridad. Habitualmente son los que, sentados en la permanente insatisfacción, siempre piden más y nunca dan.

Los gobiernos administran los recursos del Estado, que no son el maná caído del cielo, debiendo hacerlo como  " diligentes padres de familia" y destinarlos al bien común, de modo justo y equitativo para asegurar las demandas, aspiraciones y las necesidades legítimas de la sociedad, que son mayores a medida que avanza su progreso y desarrollo, y poniendo especial énfasis en la atención a las personas y colectivos en estado de precariedad, más desvalidos y vulnerables.

Una recta gobernanza, desde la seriedad y el rigor, debe ir dirigida a los fines expuestos; pero esto no importa a los pícaros predispuestos por naturaleza a vivir de la sopa boba: los parásitos aludidos al principio, preocupados sólo en chupar y que nada o poco tienen que perder. Y es que los bribones no sólo se dan en las alturas.

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