jueves, 7 de julio de 2011

VUELVE LA FIAMBRERA

 

Dejando de lado indicadores macroeconómicos que pocos entienden, y los que de ellos saben cuando aciertan es a toro pasado, hay que fijarse en los pequeños detalles que a diario podemos observar, y están al alcance del más lerdo, para ver el desastre económico en el que estamos o nos han metido. Sencillos ejemplos:

Ha vuelto la fiambrera, ahora reconvertida popularmente en “táper” por la importación lingüística anglosajona.

El bocadillo de casa, regado con bota de vino, ha reemplazado al desayuno en el bar.

El aperitivo, para hacer ganas, en vías de extinción.

Las “comidas de empresa”, se suplen con un espaciado café.

Los vehículos, estacionados; para hacer rentables los últimos 20 E de combustible con los que engañamos a sus tripas.

Vuelta a la bajada de toldos y persianas para aliviar el calor sin recurrir al aire acondicionado.

La diaria compra del periódico, reducida a semanal.

Retorno vacacional a la casa de pueblo que nos vio nacer. Familia, tranquilidad y naturaleza tiran mucho; eufemismo para cambiar de aires a gastos pagados.

Las Casas de Caridad, desbordadas por la demanda, no dan abasto para satisfacer las colas del hambre.

Los en paro, cobrando o no el subsidio, consiguen con sus “chapucillas” a domicilio y sin factura, ingresos extras. Entre éstos hay demasiados listillos.

Familias amigas concertadas para compartir un apartamento alquilado, en el cada vez más corto desplazamiento vacacional. Donde caben 4, caben 8; habiendo hinchables no son imprescindibles los colchones. Si es en hotel, en habitación con camas supletorias, más de lo mismo.

La ternera es un lujo y como no somos mahometanos ¡adelante con el cerdo y sus derivados! Eso sí, precaución señor conductor con las deleitantes lonchas de un buen pata negra.

El tercio de cerveza, sustituido por cañita o un 1/5 y para celebrarlo con una tapa siempre hay disponibles cacahuetes y almendras. También se puede acompañar con ensaladilla rusa, pero sin pasarse.

Menos frecuentar la peluquería y más utilizar las tijeras en casa.

Rescatar prendas de antaño porque, ¡descubrimiento!, han vuelto a estar de moda.

Se ha reactivado la emigración, en especial de técnicos y universitarios, sin empleo aquí ni perspectivas de tenerlo.

Del paro ¡ para qué hablar!; sobran las estadísticas y sus maquillajes¿ Quien no tiene uno a varios conocidos en tal situación?

Muchos comentarios, sobre la democracia y políticos, de gente cuya escuela ha sido la experiencia de la calle y el sacrificado trabajo manual, o un poco más sofisticado, son muy preocupantes y dan para pensar. A veces, al escucharlos, quisiéramos creer que son pasajeros desahogos; en todo caso no procede reproducirlos.

Se han expuesto, como se dijo antes de enunciarlos, tan solo unos simples ejemplos al alcance de cualquiera que pise la calle, curiosee en mercados, cafeterías o pregunte en quioscos, comercios, agencias de viaje, centros asistenciales, gasolineras etc... Es más, no hace falta preguntar, con observar la realidad y comparar es suficiente.

Comprobará igualmente, sobre todo en algún sector de la juventud que no ha conocido otros tiempos, cuánta gente vive al día, mejor o peor, desentendiéndose de la gravedad del presente ni preguntarse por el mañana. Esta es la generación, con todas las excepciones posibles que las hay, que nos han robotizado desde los centros de poder, decisión y enseñanza y a lo que muchos hemos contribuido con nuestra pasividad y silencio.

Mientras tanto el Gobierno y PSOE laicistas y sin Dios, a la espera de un milagro por intercesión de San Rubalcaba, quien  creyéndose poseedor de las llaves de San Pedro ya tiene decidido, si lo pudiera hacer, a quienes dejar entrar en los cielos y a los que mandar a las tinieblas. ¡Pobre truhán fantasma! Si los tres seises (666) no conviven contigo, mal lo disimulas. No eres el único, aunque de momento seas el capitán y bien los sabes: abundan en la panza de tu embarcación y no faltan a babor ni a estribor, a proa ni a popa.

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